viernes, 19 de noviembre de 2010

Viajar


La noche va juntándose de a poquito. Se recoge y reúne, flor oscura, ojo adentro, en lo insomne. Es de noche cuando viajamos. Trasladarnos es desafiar la premisa del tiempo espacio. No importa la velocidad, no estas quieto. Ni siquiera quieto dejas de andar, sin embargo, estás quieto y sigues. No es tu fuerza, vas encima de una ola de diesel que va rodando por la carretera.
La noche se flexiona. La luz azul de la cabina parece futurista: colmena de neón. Es un trozo de relámpago reflejado en las ventanas. Afuera, sin nubes, las estrellas avisan su trayecto. El horizonte va a tragarlas. Mi cuerpo torcido viene y va del sueño a la conciencia: crea el ensueño, la zona intermedia, el no where.
Ahí apareces: tus ojos, arcos perfectos; el gato de tu expresión asomando los más bellos tejados. Vienes tomada de la mano de la noche. Tus palabras son tan frescas como Enero. Cierro los ojos para recibirte. Bendito tiempo. Puerto Vallarta asoma.
Seguiré sus sueños. 

3 comentarios:

Sonny Luna dijo...

me encantó, como siempre un gusto leerte Frank.

Aquí su pendejo dijo...

Gracias Sonny. Una vez más.

Aquí su pendejo dijo...

Gracias Sonny. Una vez más.