lunes, 12 de julio de 2010

La vida, hija de puta ejemplar.


Uno no regresa así nomás al silencio. Las conjeturas tampoco llegan como un perro callejero a moverte la cola. La curva del camino fue pensada y advertida; luego no te explicas el por qué volcaste. Nacimos con un agujero imposible de tapar. Vivimos siendo un agujero. Los ojos son agujeros donde el alma aspira el gas que la mata. La palabra tiene agujeros y entonces nadie sabe de lo que habla. Habría querido hablar, no saber, transitar hasta el final con los brazos abiertos, pero la vida, esa gran hija de puta, sucedió.

1 comentario:

ataraxia dijo...

anoche me guardé en mi aguajero
me asustaba tanta vida alrededor
- en lo oscurito se está mejor -
anoche vi mi vida a los ojos
decidí que era mejor dar la vuelta

sencillamente dar la vuelta.