viernes, 25 de junio de 2010

The wall


Vamos por partes, el muro escala una pared íntima; lengua de otra escala, frontera. Afuera el viento, pared que quisiera ser, nube o árbol. No hay otra cosa en el ciruelo que una palabra hermosa –y un fruto que se come a sí mismo y luego es lanza.
(Yo te pongo y te quito de ese libro que lo registra todo. Libro que hace de la hoja: tronco de respiración –ahí, se vive un nos, que no otros, que sí manos, ama nos.)
Vuelvo al muro: su altura vuelve al espacio, quietud de insecto. Termina en un techo que es muro recostado. Mis pies lo saben: el piso, forma vencida de muro. Mis ojos constatan. Las manos tocan.
El cuerpo, supremo muro, resguarda el corazón: Amar es mi muralla.
Vayamos por partes. Para eso, quizá debí comenzar con un ladrillo.  

2 comentarios:

ataraxia dijo...

la vida se va en jirones de papel
o es acaso piel?
y el tremor de ser un verso ajeno
y el temor de ser solo un verso ajeno.

Aquí su pendejo dijo...

La piel es el papel de la vida.