lunes, 14 de junio de 2010

Innombrable



Cuando me refiera a ti no será desde los labios; tampoco con palabras; mucho menos con imágenes. No será frente al acantilado humano y su abismo bidimensional.
No lo haré con altoparlantes, ni pancartas. Ni dejándote rota en la servilleta. No lo haré con el control remoto, ni con la remota idea de digitarnos desde el vacío. No será por casualidad: esa ya fue.
Esta vez no quiero testigos. No quiero falsos feligreses. Nadie va a husmear en nuestra sangre.
Te haré inalcanzable y nadie va a encontrarnos. 

2 comentarios:

ataraxia dijo...

a veces amanece
y el sol se oculta bajo mis sábanas.

Aquí su pendejo dijo...

Entonces comienza realmente el día y la noche es la almohada.