El cielo se cierra en torno a un nervio. La falange acomete contra el árbol de miradas -deshoja la calle. La vida, quieras o no, es el malentendido en que todos nos movemos -anchos o delgados, folículos huecos de una cabeza de alfiler.
Allá, una sombra desplaza una sombra. Por acá, el pesado cadáver de un segundo pisa fuerte pero no pasa, ni queda: se esfuma.
Nada está quieto. Nada está. Nada es. Nada.
Por mínima que sea, toda vibración hace temblar una piedra.
Así también, a veces el alma tiembla y se acostumbra a pernoctar en el adiós.
De todo un eco
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Un libro que te regrese a tu vida, que se entreteja en tu respiración. Que
se imprima en tu DNA. Que te entregue todos los capítulos y te ceda las
llaves d...
Hace 6 años
1 comentario:
Sentido...
uffff
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