martes, 20 de abril de 2010

Ciclo.


No amanecí. Mi cuerpo que es un bruto se levantó por sí mismo de la cama. Caminó seis pasos,  abrió el grifo de la llave y se metió a bañar. El agua caliente lo mantuvo tibio aún después de morir.
Luego todo fue confuso: la investidura humana; calzar el sinsentido; poner fruta en mi boca y masticar; beber apresuradamente una taza de café sin azúcar; parpadear, parpadear, parpadear.
Al salir, las calles y los sonidos se tragaban unos a otros. Toda es gente anodina trazando coordenadas efímeras; tropezando con destinos apenas erguidos; pasando sin saludarse, pues ¿cómo carajos hacerlo? La realidad se borra en el momento en que se imprime en la pupila, y le produce esa lesión, torpemente llamada recuerdo.
Pese a ello, hay un allá afuera que regresa contigo a casa. Que luego es sueño. Que después es nada. Es un aquí no. La estancia de lo fugaz y lo mínimo. Es regresar a donde te quedaste. Es quedarte en ti. Es ser en ti lo que no hallarás afuera.
Y volver dormir.  

3 comentarios:

ataraxia dijo...

y claro, en algún momento se quiere despejar la cabeza, se quiere no-volver, porque el volver no existe, se quiere salirse de uno, o del afuera que es adentro.
y claro, se busca entretenerse.

no, cuerpo bruto, no.

entretenerse no es apasionarse.
no,

cuándo aprenderá?

Aquí su pendejo dijo...

Uuuuuuuuuuuf....!
thanks

bernardita dijo...

Me siento identificada. Casi nunca amanezco.