miércoles, 2 de diciembre de 2009

siempre y nunca

Siempre y nunca suenan igual: a nudo en la garganta. El casi, augura interregnos. La eternidad es un prolegómeno atascado en la pluma. El instante es el lobo del hombre. El segundo, un ave de rapiña. En cada vértebra del tiempo se fractura la fe, se factura la desesperanza ¿Quién se atreve a contar una historia sin congelarla? La muerte es dios entrando en la vida. Antes nada: la pausa donde quedas a merced de la bala. El sonido que produce la pisada de tu sombra. El ungüento que embalsama tu corazón muerto. ¿Cuándo naciste? Preguntas, acaso respondas “tal día”, sabré que no has nacido. Se nace luego de vencer el prejuicio de existir. Y quizá hayas escuchado decir “yo sí existo” pero la materia sólo es evidencia de corrupción. Entonces buscarás allá, donde el vacío electriza la imperfección y afirmes “soy” pero ¿acaso la nada no es? Y después de eso, sólo después de eso quizá nazcas y puedas decir siempre, nunca, casi.

Quizá.

1 comentario:

B. dijo...

"La muerte es dios entrando a la vida"
Te guardaste ese marro para lo mejor.Grande.
Abrazo petiforro.