Conviene dejar que la pisada marque la hora del camino y de vez en cuando, hacerse de la vista gorda [no bajar la mirada, simplemente, deslizarse por el borde mismo del tiempo]. Conviene insacular un laberinto, el más impreciso, el único que atienda a una lógica no diametral, para entonces, urdir todo aquello que se estira sin retirar el rasto, sin dejar un resto, sin tirar las ventanas. Conviene invocar la oblicuidad ocular de lo redondo, de lo que ciego se estampa en el árbol, de lo que asoma sin develar, de lo que suspendido encuentra una forma de ser raíz, péndulo, bisagra del viento. Conviene deslizarse por todo aquello que posea la doble capa del disfraz, aquello que siendo sábana también es techo, aquello que por su terquedad suaviza el choque, el vaivén. Conviene sentir, decir, tomar las cosas de lado, en su propia orilla, en su insolente y esquivo juego. Conviene estar vivo y estar sentado y oír cómo el mundo se desparrama y funde en su insólita horma tras cada fumada de vida.
De todo un eco
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Un libro que te regrese a tu vida, que se entreteja en tu respiración. Que
se imprima en tu DNA. Que te entregue todos los capítulos y te ceda las
llaves d...
Hace 6 años
7 comentarios:
Conviene abismarse en las palabras que nacieron sin boca: ahí se narra lo cercano...
Conviene cercar la boca donde los abismos nacen sin palabras.
Dicen, a mí no me haga caso.
A mí no me dicen, haga el caso...
Plas plas plas tsssssss
Mñeh.
Traducción: churrumpumpás
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