domingo, 28 de marzo de 2010

Un error de la especie.

El rostro hinchado, unido por un balón. El domingo allá afuera hecho de sol y sonrisas baladíes. Bostezo, y hacerlo es como recorrer un tramo de inercia, jalar un gatillo de sueños idos. No sé cuántas veces he vaciado ese cenicero sin encontrar la forma correcta de hacerlo. 
La importancia de decirlo es simple: me está mirado con rencor; sabe que los domingos me convierto en un ama de casa con pito; huele mal y entonces todo se impregna con aroma a nicotina y a cadáver de marlboro. 
Alguna vez leí por ahí que no debes descansar hasta hacer las cosas incorrectas. Mi mano se adormecerá si tecleo una vez más: su nombre. Eso es incorrecto. Mi mente tiene un teclado especial para tu nombre.  Una tipografía de imbécil. Un diccionario de sinónimos en casos de rencor. Mi mente tiene una forma especial de definirte y definirme, juntos o separados: un error de la especie.
De tal forma que mejor enciendo un cigarro, un cirio y le pongo una venda a aquellos días. Yo sé que allá afuera me esperas. Pero no tengo ganas de salir. Quiero quedarme encerrado y ser el perfecto aguafiestas. Ya lo he hecho y me sale bien.
En tanto For reasons unknow, y los Killers se la rajan.

4 comentarios:

N. dijo...

Me gustó el más allá del tuit.

Aquí su pendejo dijo...

Poeta...!
traigo varios dardos para tuit.
chau.

Marbe dijo...

Me gustó descubrirte en más de 140 chars.

Aquí su pendejo dijo...

Aún no sé cómo le hice para caber en tuiter. Jo. Gracias.