miércoles, 22 de diciembre de 2010

Andar.

A menudo solo quiero llegar a la orilla, recorrer la superficie sin importar si es ancha, estrecha, larga o corta. Los accidentes son parte de la mirada. Los pies no saben de cunetas, ni bordes; mucho menos del declive.

                            La inclinación cedía ante el paisaje mucho antes de todo.

Andar. Esa parece ser una cuestión sencilla. Lanzar una piedra, luego otra. Un juego de caídas evitadas, la gravedad. El ángulo que abraza la pupila hasta desvanecer la vertical, pero nadie dijo "vuela, trepa, iza". Esas no son palabras para llegar a la orilla, son disfraces sin altura. 

Voy a reptar. Seré sinuoso y en cierta forma, aerodinámico. 
Nací para desafiar el cielo.

2 comentarios:

Sonny Luna dijo...

entreteje tus palabras y conquiste el cielo aerodinamicamente :)
saludos.

Aquí su pendejo dijo...

A volar, sea dicho, se ha dicho, sea chido.