jueves, 24 de diciembre de 2009

Des-ti-no

Cuerda de tiempo que nadie puede desanudar. Horca disfrazada de paz. Silencio creador de montañas. Precipicio sutil donde la noche escala hasta tu rostro. Cada respiro es una elucubración. La punta de la sospecha alza su penacho. La duda flota como hielo. La sensación punzante –el aguijón– de lo terrible. Nada está lejos, ni cerca. La morusa de la vida; el migajón de la existencia. Hansel y Gretel acuchillados por un lobo triste. Nada viene y nada va. Si digo mañana será ayer. Horma del caracol, un mismo punto, un mismo instante; galaxia que avisa del giro, respiro de la materia oscura; vórtice que engulle, nirvana alimentado; espirales con brazos de hacha, universo destazado.

Imaginar es perder la fe en la verdad. Que todo sea, contigo, sin ti o a pesar de ti. Y los sueños, y los sueños... esas cosechas de vacío. También son destino por tanto tampoco sucedieron.

miércoles, 23 de diciembre de 2009

los verdaderos "otros"

Los verdaderos "otros" cuando nos piden un cigarro damos la muerte. Regresamos al edén sólo para mirar de frente los ojos vacios de la serpiente. Cuando brindamos lo hacemos con la copa llena de veneno. Estamos en el mundo pero vivimos fuera de él. Nada sabemos de la tentación, somos el pecado en su estado mas puro. Nos camuflamos igual entre vivos q entre muertos. Somos el eslabón metafísico perdido. El rumor de lo que alguna vez fue vida, idea. Somos lo que jamás existirá. Los verdaderos otros nos tomamos fotografías con ilusiones ópticas. Miramos de reojo sin sentir dolor por nuestra sombra. Pisamos firme sobre la nube. Caminamos sobre el agua. Domesticamos las tormentas. Los verdaderos "otros" somos sublimes y muy pocos nos entienden. Quizá sea nuestro destino ser así, pero algo es seguro, nuestro siguiente paso es ser "el gran ninguno"

martes, 22 de diciembre de 2009

perfección...

No debí salir de la placenta. Debí quedarme en la sombra amniótica de un sueño. Debí invernar bajo las uñas del oso. Debí ser pura raíz y seguir mi curso tierra adentro. Debí ser el corazón de la roca luego de romper el ventanal de la noche. Debí burlar a los guardias de dios y no salir del limbo. Debí reinar a la diestra del zorro. Debí lamer las paredes heladas de un búnker. Debí tener los ojos firmes de una escotilla. Debí ser la sangre corriendo por la coladera del crimen. Debí festejar los años olvidados en vez de festejar los vividos. Debí quedarme quieto en las uñas del glaciar. Debí vendar el alma para que todo fuese un choque ciego. Debí perder más de lo que perdí. Debí simular no hacerlo. Debí hacer de cuenta que alguna vez contó. Debí torcer cada árbol para que su sombra barnizara la ausencia.

Debí hacer tantas cosas, pero todo era perfecto y debía morir.

lunes, 21 de diciembre de 2009

de cuando en cuando...

Cuando llegas al límite de la piedad pero no has llegado al límite del odio te vuelves pusilánime, vil: trashumas desperdigando mediocridad. Cuando al leer al otro redefines la miseria; la supuesta alegría que defeca pasa ser una alergia mental, un espasmo cerebral: ultimátum de la especie. Cuando el frío deja sus zapatos y asciende hasta el alma, seguimos mirando hacia arriba, nunca hacia abajo; pensar es estar en esa cumbre. Cuando caemos en la trampa del asombro y lo dado se torna extraordinario, la proximidad o lejanía de la muerte exclama pena o regocijo. Cuando aparecer es perfeccionar la ausencia y la ausencia es la perfección de la soledad, el mundo instaura su nueva piel: anverso y envés. Cuando el entorno es una pieza suelta del rompecabezas y cada objeto se rinde ante la horma: estar perdido es una gracia única, insoslayable. Cuando el ruido es una forma articulada de fuga, una red que integra los silencios traicionados: callar es un arte y una bendición necesaria. 
Cuando el desierto se convierte en norma óptica y el paisaje es un conjunto hemipléjico ilimitado y los otros son el gran ninguno: nace el espejismo. Cuando observas a las miniaturas bricar entre las raíces sin levantar la vista hacia las ramas: justicia divina nos asiste. Cuando los absolutos se deprimen y los relativos se exprimen, los medios oprimen el botón de emergencia, pero eso tampoco ha funcionado: desencanto. Cuando la esquizofrenia existencial crea el falso dilema de ser y no ser, Hamlet refrenda su papel de payaso y el hombre su rol de parodia: inercia.

De cuando en cuando sucede todo lo contrario.

domingo, 20 de diciembre de 2009

chau 2009

que la espiral sea círculo y acaricie el borde del tiempo
que llegue al fondo
que sea una película rodando la misma imagen indefinida
que el tiempo sea una taza redonda
donde nadar en un charquito de ca-fé
que sepas contar los años
antes de que se acabe este segundo
y te sientas viejo
que tus dientes se caigan
que nadie te sueñe
que no seas el engrane que empuja la molienda
que tengas otro tú esperando en el bolsillo del llanto
que le apuestes al caballo que siempre ganará
que comas un baguel con queso y fresa
que puedas servirte una fogata y cuidarla antes que muera
que hagas lo tuyo
que lo de todos no te deshaga
que aprendas a volver
y que olvides la forma marcharte
que duelas

viernes, 18 de diciembre de 2009

despojos..

  • Un niño enfermo es la imagen de un mundo infeliz; mientras un niño saludable es la promesa de su depredación.
  • Basta un anciano pordiosero para borrar el concepto de civilización de los libros. Nuestra vida significa la muerte del planeta.
  • Nuestro corazón es una lanza que atraviesa otra lanza, del amor vendrá la muerte a buscarnos.
  • La belleza fue el premio de la humillación y no un camino a la verdad y lo bueno. Las ideas morirán en nuestra lengua.
  • No hay planta que sostenga el fruto del progreso, pero tampoco habrá costumbre que eleve nuestra condición.
  • Nuestro destino está sellado: voluntad de poder. La ambición conquista mientras la piedad arruina.
  • Ser parte de, en esa colisión eterna contra los que también son parte de. Ser parte de algo, aunque ese algo sea nada. Ser parte porque la soledad te quema.
  • Pensar es ver al mundo desde el desgarramiento.
  • La diferencia entre ser y no ser, radica en el grado de consternación que cualquiera de ellas te produzca.
  • Amar la paz, aunque ello implique mutilar nuestra esencia.
  • La plenitud es un vacío engañado.
  • Asesenos.
  • El cuerpo es un recipiente biodegradable.

jueves, 17 de diciembre de 2009

En esta esquina sin batallas busco la pinza que estruje el tiempo. Sorbo la complejidad de la miseria. He sido dueño de palabras que valen nada y dicen todo. He sido espejo. He sido raya. El mundo es un lugar azul, esa es su distancia. Acá abajo la maleza se eriza, renueva sus espinas. Siempre habrá un lugar secreto para afilarse las uñas. Un aparador, una estancia, un simulacro utilitario de paz. Yo lo tengo en el aire y respirar es prepararme para el vuelo. La esperanza es una ojiva que detona lento, pero destruye todo.