lunes, 8 de febrero de 2010

El viajero y su sombra

Desearía que cada vez que no sé qué escribir, el texto comience diciendo "no sé qué escribir". Luego entonces hablaría de esta tarde que comienza a ponerse fría. Diría que la ensalada de espinacas y panela encontró su lugar muy adentro de mi estómago. Que es la segunda vez en el día que consumo un producto derivado de la naranja. Que no he querido fumar y sin embargo lo he hecho. Que deseo fervientemente un buen café. Que el teléfono chilla y lo dejo moquear como a un niño berrinchudo. Que a veces sueño con desmontar el teatro y dejar que los espectadores vean un agujero negro. Y confesar que me he subido a ciegas a un tren nocturno y que el viaje es largo y que el viajero, viaja con su sombra -Nietzsche dix it.

domingo, 7 de febrero de 2010

Elliot Smith, mood

Amaneció y quise entonar between de bars. Deseaba un domingo de felpa; libre del eco inquisidor del paisaje; ajeno al parásito insaciable que me come desde dentro, desde siempre. Entonces comencé a decir "drink up baby, saty up all nigth".
Y el domingo siguió de largo.

viernes, 5 de febrero de 2010

El político de banqueta...

Adoro ver esos viejos rostros conocidos, hinchados por el tiempo; cuerpos flácidos y obesos que contienen a un animal derrotado; recuerdo sus días menos malos –sería injusto llamar a esos, días de gloria –cuando en pleno fervor del poder alzaban el buche, la voz y la mirada como si encarnaran a una divinidad. Para mí nunca pasaron de ser unos pobres oportunistas. Seres grises como una tubería, cuyas personalidades fallidas encontraron en lo público un protagonismo inmerecido. Los escuchas hablar y te da asco compartir el mismo idioma; ciertos cerdos deberían mascullar y habría que tratarlos a patadas. El contraste es simple, pasaron de ser medianamente humanos a bestias intoxicadas por el poder. Ahora bien, el poder es una palabra demasiado golosa, muy empalagosa para bichos vulgares. De ser medianamente humanos se convirtieron en pequeños monstruos sin talento. Dictadorcitos de habitaciones pequeñas. Enanos insaciables que decrecen segundo a segundo. Y para no reír más por él, por esa basura que tengo frente a los ojos, termino este breve homenaje al político de banqueta.

jueves, 4 de febrero de 2010

Los nuevos Mesías, oradores digitales. En vez de caballos usan notebook. Una cuenta en internet equivale a un Mazada. Lleva la furia de su pequeño dios en avatares perfectamente cuadriculados: la marca de los elegidos. Han sido tocados por la gracia delirante de un ente desparramado de algún establo. Grandes guerreros de la voz que injurian y esperan les aplaudas. Su misión es simple: apoderarse del mundo. Aunque el mundo los rechace por ser lo que son: monos adiestrados. Su encomienda es liberar la opresión de los pueblos, aunque ellos vivan felizmente oprimidos bajo el puño de un gorila. No los confundáis con simples becerros berreando en la loma, son activistas, militantes comprometidos que darían cualquier cosa por cumplir su misión histórica. Sin embargo, con un poco de pasto barato y con uno que otro espejito caerán a tus pies. No está de más, que si te topas con uno lo tomes en tus brazos, como quien coge un trocito de nada, lo acaricia y lo regresa a su lugar. Al fin de cuenta, uno sí es humano.

miércoles, 3 de febrero de 2010

génesis

La suerte fue echada. Un disparo en la arcilla, disparo mudo, como de letra sofocada por la borra del lápiz. La costilla del absurdo intentó animar un sueño; la miseria creó una alimaña, patraña simple de un estafador del alma. Siempre habrá una forma de decir, NO, yo no soy el injerto de un brujo milenario; yo no soy la tiza desparramada de un diseño, que en su perfección sentenció la contradicción de vivir imperfectamente; yo no soy una cuenta del largo rosario de pamplinas; yo no vengo de ese trino, ni de esa ave disecada y multifacética. El tiempo ha vuelto demente a quien ha intentado detenerlo. Se ha dicho "vive"; se ha dicho "ama"; se ha dicho todo y nada. En ese decir quedaste mudo, doblado, enhiesto. De otra forma habrías intentado volar.

martes, 2 de febrero de 2010

Quiero tipificar el absurdo como delito grave. Por ejemplo, el bufón aquel que llena su boca de ideas hilarantes y se hace pasar por genio. Quiero también denunciar que detrás de cada ser humano, el uso de superlativos es un síntoma de falsedad. Quiero poner en claro que este mundo no sería nada sin el prejuicio y sin embargo la información es una forma organizada de mentiras. Veo, leo y escucho gemir al más insensato de los simios. El uno es el múltiple; acá termina esa zona de nadie que todos quieres dinamitar, pero nadie se bebe. La capacidad de lo efímero no ha sido valorada. Respirar está sobredimensionado. Despertar es visto como un milagro. La inercia ha incendiado la casa. Quiero renunciar a mi humanidad como el único acto de humildad del cual dispongo. El resto ya lo hizo sin darse cuenta.

lunes, 1 de febrero de 2010

Signos

El signo jamás fue una imagen concreta de civilización, fue un puente para cruzar de la barbarie sin nombre a la barbarie codificada. Para cada palabra hubo antes un grito. Para cada concepto un alarido. Vida y existencia en la voltereta del instante humano y el instante humano inacabado. El sonido más genuino provino de un gemido que originó al engendro. De ahí que a todos les sea más ameno producir sudor a bufidos que producir saliva hablando. No existe la palabra, existe un puente para cruzar la miseria. El silencio fue un destello anterior a toda vida. Un signo indeleble extraviado en el atropello de la voz ¿decir, qué? La expresión ha menguado, se ha convertido en una queja simple y vacía. La humanidad se desoye, ahora digita, intenta esa traslación fallida del sentir mediante pulsos. Amores, odios, alegrías, sueños: binarios. Unos y ceros atrapados en una red de nada. Signos concretos de oquedad.